Disfruta de todo el sabor de una lasagna clásica en la mitad de tiempo y usando una sola sartén. Es la receta definitiva si buscas una comida cremosa, irresistible y sin complicaciones, ideal para resolver una cena espectacular sin ensuciar la cocina.
Dorado: Calentar el aceite y dorar el pollo; añadir cebolla, ajo y condimentos para sofreír un minuto. Líquidos: Verter el caldo y la crema, raspando bien el fondo de la sartén. Pasta: Incorporar las láminas troceadas, tapar y cocinar a fuego suave por 10-15 minutos hasta que la pasta esté lista. Finalizar: Cubrir con los quesos, tapar para derretir y decorar con perejil.
Guardar en la refrigeradora hasta por 5 días o congelar hasta por 3 meses. Al recalentar, añadir un poco de leche para recuperar la textura cremosa. Versatilidad: Cambiar el pollo por champiñones o sumar espinacas al final; es tan completa que no necesita acompañamientos complicados.
¡Espero que te sientas inspirado para probar hacer esta receta! Déjame saber en los comentarios si lo haces, ¡me encantaría saberlo!
2. Agregar la cebolla y saltear por unos minutos, incorporar el ajo, las hierbas italianas, sal y pimienta, y cocinar durante 1 minuto.
3. Añadir el caldo y raspar el fondo de la sartén para despegar los restos dorados. Incorporar la crema y dejar que hierva a fuego medio-alto.
4. Agregar la pasta para lasagna y dejar que vuelva a hervir. Reducir el fuego a medio-bajo, tapar y cocinar de 10 a 15 minutos, hasta que la pasta esté al dente.
5. Ten en cuenta que la salsa se espesará al reposar. Si está más líquida de lo que deseas, puedes mezclar 1 cucharada de agua con 1 cucharada de maicena y añadirla al líquido hirviendo para espesar.
6. Cubrir con queso mozzarella y parmesano. Tapar para que se derrita, dejar reposar unos minutos para que la salsa se espese más, luego decorar con perejil picado fresco, si lo deseas, servir y disfrutar.
*El pollo lo puedes sustituir por carne molida de pollo. También le puedes incorporar champiñones, granos de maíz y espinacas.
*Guardar las sobras de lasagna en un recipiente hermético en el refrigerador durante 3 a 5 días. ¡También se conserva muy bien en el congelador! Simplemente colocar en un recipiente hermético y guardar en el congelador hasta por 3 meses.
Antes de consumir las sobras, dejarlas descongelar en el refrigerador durante la noche antes de recalentarlas en el microondas o en la estufa.



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